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viernes, 12 de septiembre de 2014

Mala, perra y con ladillas


Y así es como uno empieza a tratar de puta a la vida. Despiertas un día con la sensación de no haber dormido desde hace diez años y, llegado el momento de volver a dormir, te maravilla la comodidad del colchón. El mismo en el que, pasadas las horas, abrirás los ojos preguntándote quién coño puede tener interés en apalearte mientras duermes. Y entonces te preguntas quién en su sano juicio puede considerar ético traer vida a este mundo. Joder, dichosos los que tienen la fortuna de morir.
Es de camino al trabajo cuando te das cuenta de que también los demás la llaman puta. Mentalmente, los más educados. Y aunque esporádicamente puedes encontrar alguna pareja que coquetea o se ríe... más les valdría morir súbitamente en el orgasmo. Yo daría todo porque así hubiera sido, antes de descubrirle las ladillas a esta historia. Pero ahí estas, sentado en el vagón junto al infeliz de turno que, como tú, aun espera que algo cambie. Que aún cree que tal vez más tarde pueda ser feliz. Y te preguntas por que no te habrás suicidado. Y te respondes lo de siempre: porque no he tenido cojones. Y bajas del vagón y entras al trabajo y te cruzas con más gente, y vuelves a pensar que el mayor acto de piedad sería matarlos pero, por si no fuera poco el miedo, también hemos creado leyes que nos mantengan como a Sísifo, en constante sufrimiento y sin escapatoria. Gracias a Dios no para toda la eternidad.
Y en estas tribulaciones voy cuando me calzo la bata blanca, me echo el fonendoscopio al cuello y comienzo otra jornada en el hospital.  

miércoles, 25 de junio de 2014

Los devoradores de historias

               Recientemente hemos asistido, de forma metafórica, a la coronación de Felipe VI. Es decir, hemos vivido un evento que aparecerá en los libros de historia, el cambio de un rey por otro en un momento lleno de polémicas y dudas, con una crisis económica y de valores, en un panorama plagado de corrupción tanto en la propia casa real como en el resto de organismos de gobierno. Un momento que se leerá en los libros del futuro con la misma gravedad que el matrimonio de los Reyes Católicos y que puede traer consecuencias tan relevantes como este. Un evento de interés extraordinario en el que los medios, tan acertados como siempre, centraron su atención en los modelitos de la futura reina. No entraré en calificar el trabajo de estos, que, en resumen, resulta triste y pobre. Resulta más interesante la inmensa y penosa multitud ávida de historias sin fondo que se mantenía, en ese momento, frente al televisor. Historias cuyo único fin es relajar la mente y atontar al espectador.

                Se llama storytelling al arte de contar historias que apelen a la emoción y evitar así que la razón entre en juego. Se utiliza en publicidad para atraer al comprador, y en este caso, en un sistema capitalista, no parece del todo ilegítimo. Mi preocupación nace de su aplicación a la política. Un campo en el que las decisiones marcan el rumbo de nuestra vida y en el que, desgraciadamente, hay un inmenso número de despreocupados y desinformados participantes. El storytelling y las técnicas de comunicación convierten la política en un juego de marcas, donde se desvía la razón y se apela al sinsentido emocional humano en un área cuyo funcionamiento debe estar marcado por la lógica.


                Comprar una Tablet con el logotipo de una manzana mordida porque representa elegancia, calidad o exclusividad no hace daño a nadie, pues al final, son valores que nosotros mismos concedemos a la marca, y por ello se hacen reales. Votar, sin embargo, a un partido por su logotipo, sus colores, su heroico y guapo líder o por las emotivas historias que cuenta puede alzar en el poder a incompetentes, ladrones o fanáticos. Que importe más el modelito o la presencia de la reina que el hecho histórico y sus posibles consecuencias puede abocarnos al desastre. Y, no lo olviden, fueron los devoradores de historias los que alzaron a Hitler al poder.

martes, 24 de junio de 2014

Los intelectuales sí existen

Hoy la gente no parece preguntarse dónde están aquellos intelectuales del pasado, los dignos de aparecer en los filmes de Woody Allen. Probablemente los intelectuales le importan a la gente poco más que nada. Y es que tenía que ser así, de lo contrario no habría forma racional de explicar la extinción de esta especie sino por la falta de una metafórica progenie que se hiciera cargo de agarrar la batuta. Los intelectuales de hoy, dicen, no son ni de lejos tan comprometidos como los de ayer. No hay un Orwell que sacrifique su comodidad por el compromiso con lo que pasa por su cabeza y baje a catar inanición a los barrios más oscuros de Londres o París. Pero es que tampoco hay de esos que, aun tratándose de aventureros aparentemente menos heroicos, también pusieron su vida en riesgo por sus pensamientos, como Aldous Huxley y su viaje por la realidad de las drogas alucinógenas en Las puertas de la percepción.

Por otro lado, es posible que el mundo no esté tan mal, y es por ello que estos cerebros del análisis de la realidad ya no se juegan la vida. Aunque también dentro de ese antes de oro había genios que no se jugaron la vida como Ortega y Gasset, que sin embargo gozó de extraordinario reconocimiento. En el sentido contrario, Ignacio Echevarría escribía en su artículo Críticos y “comprometidos” sobre lo acomodada que resulta la actitud de los que hoy se encuentran cerca de ostentar el título de “intelectuales”. Que sí, que escribieron contra la injusticia, pero que acabaron estrechando la mano de aquellos que criticaron en “premios amañados, participando en comitivas oficiales, acudiendo a cenas con presidentes y ministros”. Lo cierto es que, el simple hecho de que se ponga en entredicho el compromiso de nuestros intelectuales, el simple hecho de no tener muy claro de si aún existen o no, ponen de manifiesto la crisis que atraviesan. Existan aún, o no.

Otra posibilidad es que tal vez no nos encontremos con la extinción del intelectual, sino con su natural mutación histórica. En ese sentido, Álvaro Delgado-Gal escribe un artículo que titula Los intelectuales se pudren. Afirma que es una cuestión de contexto, un contexto en el que la democracia no es “según lo soñaron los viejos revolucionarios, sino en línea mucho más afín a las teorías del mercado: sobresale más el que contenta a más consumidores”, y dónde el intelectual queda relegado a ser figura de reliquiario “trasto y pelma”. Es decir, los intelectuales ya no interesan como antes y de ahí que ya no existan.

Pero, ¿de verdad no existen los intelectuales? El diccionario dice en su segunda acepción: “Que se dedica fundamentalmente a actividades o trabajos en los que predomina el uso de la inteligencia”. En cuyo caso, y tomándolo al pie de la letra, no sería descabellado responder que sí existen.

Por otro lado, Sartre se aventuró a explicar lo que era un intelectual en una entrevista, y dijo así: “En Europa estamos en una sociedad capitalista llena de contradicciones […]. Primero hay que saber dónde se lo recluta [al intelectual]. Se lo recluta en lo que podemos llamar el grupo de técnicos del saber y del saber práctico; entendiéndose por eso los profesores, los investigadores científicos, los ingenieros, los médicos, los escritores. Pero este campo no es suficiente con hacer su trabajo para ser un intelectual. Un intelectual aparece a partir del momento en que el ejercicio de este oficio hace surgir una contradicción entre las leyes de ese trabajo y las leyes de la estructura capitalista.” De esta forma, Sartre relaciona directamente al intelectual con la política, dando por hecho incluso que la estructura capitalista es el problema, que adquiere forma de eternidad en esta definición, es decir, que es el mal contra el que siempre habrá de luchar el intelectual. En este sentido es complejo encontrar una figura tal en el día de hoy, en un mundo diluido y sin rumbo donde ya no hay grandes corrientes de pensamiento y, precisamente ese enemigo del que habla Sartre, el capitalismo, se ha convertido en el amigo de todos, en un sistema que, si bien sí se pide su regulación, se ha convertido en incuestionable.

Otra definición podría ser la del cubano Humberto Piñera Llera, profesor de filosofía: “el intelectual es, pues, un ente extraño al medio, en rudo contraste con éste, quien suele hostilizarle, por lo menos, con su indiferencia e incomprensión”. Una definición que podría casar cómodamente con la de Sartre, si bien no señala a la política como fundamento de la figura del intelectual. El alma atormentada con todo, el defecto que mejora el sistema, el que se encuentra en constante lucha con las injusticias del entorno. Podríamos entonces encontrar a unos cuantos que, subjetivamente, cumplan con la definición.

Mi teoría es una especie de experimento psicológico o mental: cuando usted leyó el título, tal vez sonrió alegremente pensando que por fin se solucionarían sus dudas, o lo leyó extrañado y escéptico sin creer que pudiera ser así. Y esa es la cuestión de fondo, la realidad, que al fin y al cabo, existan o no los intelectuales, nadie sabe dónde están.

sábado, 7 de junio de 2014

De cuando hablé con Jhonny y Sabina

Es curioso como, 
cuando cae la noche, 
viene a tu cabeza 
toda la cofradía 
del santo reproche, 
esa de la que hablaba Sabina. 
Y su canción suena cargante, 
desafiante. Incitando a la blasfemia. 
Desafortunadamente,
 suelo llevarla tocando 
todo el día tras de mi.

Es curioso como, 
teniendo la nariz 
mas grande del planeta, 
no percibes mejor los olores. 
Es curioso y jodido. 
Es tener y ser 
como si no tuvieras nada. 
Es como Johnny, 
cuando cogió su fusil,
 y no había cristo 
que pudiera ayudarle.

Es curioso pero pienso, 
que si hubiera sido marino
del ejercito en una flota,
sería, no me cabe duda,
oficial, oficial de derrota.

El lado bueno de la carretera

En el lado bueno de la carretera había mucha gente, allí la canción sonaba muy alegre, les invitaba a pasar un rato más ameno. Había, sin embargo, mucha más gente en el lado malo de la carretera. Allí la canción les parecía un reclamo, un desafío, y sabían que quietos allí no iban a poder disfrutarla como se debía. Así fue como decidieron que cruzarían, aunque tuvieran que colapsar el lado bueno de la carretera, aunque pasaran los coches a toda velocidad. Ellos también lo querían, y lo iban a tener. Y merecían tenerlo. 

viernes, 6 de junio de 2014

Amor por conveniencia

Mentira que me encarcelas
Que me privas de libertad
Que me agarras con tus cadenas
Que no me dejas volar

Mentira que me sujetas
Que me retienes en la oscuridad
Creo que cuanto mas aprietas
Mas me quiero quedar

martes, 3 de junio de 2014

Entrevista a José A. Martinez Nicolás de Izquierda Unida

José Antonio Martinez Nicolás es uno de esos políticos de pueblo y para el pueblo. Ya llevaba el pelo largo antes de que Pablo Iglesias apareciera en las televisiones y militaba en Izquierda Unida antes de que las europeas renovaran la fuerza de la izquierda. Estudió Historia en la Universidad Pública de Murcia y voló de erasmus a Louvain-la-Neuve en Bélgica, donde además desarrolló nuevas habilidades, como poner copas para pagarse los estudios. En los Garres es, desde hace unos años, el vocal de IU en los plenos de la pedanía, el resto del tiempo ha sido el hijo del barrendero. Un tipo risueño, agradable y alegre, culto y educado, preocupado e implicado en la política. Yo lo conocí con una guitarra al cuello, hoy se lo presento a ustedes en un papel.

Hoy el Rey abdica, ¿Cuál es el camino a seguir?
Existen múltiples caminos que en estos momentos podríamos seguir, pero hay que saber diferenciar hacia donde nos lleva cada uno. Yo apuesto firmemente por devolver el poder al pueblo, que a partir de un proceso constituyente debatido por todos decida qué modelo de Estado es el que quiere. Ya no sólo para decidir entre monarquía y república, sino para transformar desde la base, a partir de la participación radical de la población, el Estado español, para darle la función que realmente debe tener, servir a las necesidades del pueblo desde el pueblo y para el pueblo.

¿Cuál ha sido el resultado de las Europeas?
Las elecciones europeas han supuesto el principio de lo que creo que es un vuelco en la correlación de fuerzas entre los que mantienen el poder y la gente de la calle que está sufriendo y pagando las consecuencias de la crisis. Si bien Izquierda Unida no ha subido tanto como hubiéramos querido, la horquilla que supone la subida de la izquierda política y programática es importante, llegando a un 20% del voto. Además, el hundimiento del bipartidismo, de los partidos que mantienen el régimen, nos ayuda a seguir con  esperanza y a continuar trabajando día a día, planteando la alternativa que la Troika y los medios de comunicación quieren ocultar.

¿Ha ganado la Derecha o la izquierda?
Es cierto, que lo que nos dicen los votos es que la derecha -en la que incluyo al PSOE como partido que mantiene el régimen- ha ganado estas elecciones, pero si sabemos leerlas sin siglas, con los programas electorales por delante, y con un sentido progresivo, es decir, viendo la evolución electoral, vemos que ha habido una fractura total, un hecho histórico, que ha hecho que la esperanza nos sea favorable, y ahí hemos ganado nosotros, ha ganado la izquierda y ha ganado la gente.

¿Quién ha sido el gran triunfador de las elecciones?
El triunfador de estas elecciones, como decía antes, ha sido la gente, ya que ha propiciado esa fractura en la historia y en la correlación de fuerzas, que si sabemos aprovechar con ilusión, trabajo y propuesta cambiará el rumbo de este barco a medio hundir que es España en la actualidad.

¿De dónde viene el problema de tan escasa participación?
Hay quizá dos respuestas a esa pregunta. Por un lado, había una interesada intención por bloquear el cambio en estas elecciones ya que, al ser una única circunscripción, el resultado en votos y en escaños es más proporcional y justo. De hecho, el PSOE se presentó a estas elecciones sin llevar siquiera un programa electoral, sino un folio con 12 puntos en los cuales no se profundizaba, y el PP bloqueaba a su candidato. De hecho, estas elecciones fueron medianamente silenciadas y muy maquillados los resultados de las mismas en las encuestas.

Por otro lado, la desafección a la política es evidente. Esa desafección suele ser generalizada y enfocada hacia todos los políticos, y en realidad está producida por una política que no es capaz o no tiene interés en resolver las necesidades básicas y de ser útil a la gente de la calle. Se bloquean en los medios de comunicación, además, las propuestas alternativas a los dictados de los mercados y la troika, por lo que, al no visualizarse la alternativa se genera la desesperanza y el conformismo.

¿Qué opinión te merece Podemos?
Podemos ha sorprendido haciéndose con un 7’8% de los votos en estas últimas elecciones, teniendo simplemente 4 meses para preparar todo. Han tenido una campaña de difusión muy buena y han sabido llegar a la gente. Ahora, en los próximos 5 años, compartiremos Izquierda Unida y Podemos el mismo grupo parlamentario, el GUE-NGL en el Parlamente Europeo. Lo importante de Podemos es que ha alcanzado un electorado que en gran parte iba a la abstención y, junto a la gran subida de Izquierda Unida, se ve más evidente que una alternativa al sistema bipartidista era posible. Quizá en un futuro cercano, y bajo el “programa, programa, programa”, que decía Anguita, nos encontremos.

¿Se desintegra la izquierda?
Para nada. De hecho, insisto, todo lo contrario. Nuestra naturaleza basada en el debate y la democracia interna genera que la multitud de puntos de vista y de matices teóricos se visualicen en multitud de partidos, pero eso no es algo nuevo. Quizá lo único que se desintegra es el PSOE, un partido que ha decidido mantenerse fiel al régimen, desoyendo a la gente e incluso a sus propias bases. Lo importante ahora es encontrar, en este momento crucial para la historia de España, un entendimiento basado en el programa surgido de las bases para sobrepasar a los partidos del régimen, no sólo en lo electoral para que la gente alcance el gobierno, sino, también, para que la gente alcance el poder, que no es lo mismo.

¿Cómo ves, entonces, al PSOE?
El PSOE es un partido en descomposición. De hecho, con su actitud apostando por mantener el régimen constitucional del ’78, sin modificación alguna y obviando su raíz republicana ha terminado cavando su propia tumba. Sólo hay que ver los últimos resultados electorales para ver que el PSOE está perdido, se ha alejado de la calle y su cúpula sólo sirve a los dictados de los mercados, como el cambio del artículo 135 de la constitución con nocturnidad y alevosía. Aún tiene una base social válida, pero desde mi opinión, el aparato está tan contaminado que poco se puede hacer dentro de esa formación.

¿Qué vaticinan estas europeas para las nacionales?
Como he mencionado, estas elecciones europeas han supuesto una brecha en la historia electoral de nuestro país. El bipartidismo se hunde y surge con fuerza la alternativa desde la izquierda, que encarnan partidos como Izquierda Unida y Podemos. Es cierto que el sistema electoral, dividido en circunscripciones provinciales penaliza severamente a los partidos que menos voto generan, por eso, nuestro objetivo tiene que ser generar un bloque de ilusión y cambio en torno a un programa concreto que una, no solo a la izquierda, sino a toda la base social de nuestro país dispuesta a propiciar esa cambio y un nuevo proceso constituyente. Mi apuesta y mi proyecto es Izquierda Unida, como herramienta para alcanzar ese cambio y en torno a ese cambio seguro que nos encontramos con otros muchos.

¿Fin del bipartidismo?

Aunque está muy tocado, al bipartidismo le queda aún su última fase. Como hemos podido comprobar en otros países de Europa los partidos socialdemócratas han perdido la mayoría de su base social, pues han traicionado sus principios hincando las rodillas ante la troika, apoyando, en donde han perdido el gobierno, al partido del centro derecha, como en Alemania, en Grecia o en Italia para poder formar gobierno. Aquí en España el PSOE va en ese camino. En las próximas elecciones los españoles decidirán entre una alternativa a los dictados de esos mercados que nadie ha elegido o en mantener este sistema bipartidista, con un gobierno de concentración en el que los partidos del régimen intentarán mantener en pie hasta la última este sistema hecho para el beneficio de esos pocos a los que sí representan, la oligarquía financiera.

lunes, 2 de junio de 2014

Y habla España

“Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.


Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón”.
 
                     A. Machado

Hoy toca que la calle grite, y como viene siendo costumbre suena desafinado, disonante. Es lo que pasa cuando en un país hay varios; ancestrales y aparentemente inmortales, pues ya hace tiempo que los identificó Machado. Hoy una España grita “aire fresco” y otra “referéndum”. Unos están contentos, expectantes, viene el monarca más preparado de nuestra historia, la persona que mejor puede desempeñar el papel de jefe de estado; otros han visto el momento que esperaban, el de someter la política al pueblo, el momento de la democracia.
La tregua que firmaron las dos Españas hoy parece romperse. Aquella que había perdido vio en una democracia con rey un paso adelante y la que había ganado una concesión aceptable. El consenso de hoy es otro: todos están hastiados de esta clase política, la diferencia está en las reacciones. Difícilmente habrá un momento más propicio para pedir la república, pero hay quien no la contempla, quien todavía ve fantasmas del desastre en esta palabra. Por otro lado, que Felipe será un monarca preparado es evidente. Pero igual de evidente es que en la democracia se ha de elegir a los líderes políticos de un país.

Es momento de cambios en nuestra política, las elecciones europeas son buena prueba de ello, la primera sorpresa electoral en mas de treinta cómodos años para el bipartidismo. El cambio se va a producir, solo hace falta conocer cuál de las dos Españas muere y cuál se despereza y bosteza.

jueves, 15 de mayo de 2014

Twitter y el miedo

El asesinato de Isabel Carrasco es un suceso grave, da miedo, y hay quien evoca los oscuros tiempos del final de la segunda república. Mientras, en twitter, el escaparate de la opinión impune, la gente dice todo tipo de barbaridades. Como siempre. Y esos ojos que ya miran con miedo sienten la amenaza del caos. Más aún si esos ojos están en la cara de un/a político/a.

Este gobierno ha demostrado con hechos que a la policía la tienen para usarla, y que si tienen miedo añaden las leyes que haga falta. Claro que siempre por la ciudadanía y su seguridad. Y ahí casi encaja aquello de “qué bueno es el caudillo que hasta piensa por nosotros”. Con el miedo en el cuerpo nuestros políticos se plantean regular la red social, donde nunca nadie se cortó lo mas mínimo en soltar su particular berrido, supongo que por el miedo, de otra forma no entiendo el por qué, y menos aún el para qué. Twitter es una red social donde prima el humor, y solo en ese sentido se magnifica la voz de los que pían. Tiene más utilidades, sí, pero todas ellas de poco impacto en la esfera pública. Prueba de esto es el caso de la muchacha que aseguró tatuarse el nombre de quien asesinase a Rajoy –por cierto, multada-, y el extraordinario número de sicarios que hoy, por su culpa, persiguen al presidente del gobierno.

No seamos estúpidos, twitter es un hito tecnológico que ha cambiado las fórmulas de interacción social, pero los comentarios en esta red no son peligrosos más allá de lo que lo son en las octavillas de la política guerrillera o los megáfonos. Si tienen miedo, lo entiendo, pero no es twitter lo que está enfureciendo a las masas.

viernes, 25 de abril de 2014

*

La siento incontables veces en cada uno de mis días.
Como una cuba unas, otras a medias. Triste. O Alegre.
La siento mas  de lo que jamás hubiera esperado
aquellos días de sol radiante, cabeza limpia y pies ligeros.

Una inextinguible sensación de traición hacia mi persona.
Un inexpugnable castillo hecho de naipes, frágil a la vista
y en mi mente, y en todos los estándares conocidos.

Una inexorable sensación de derrota
en mi guerra con la sociedad
al ver en el espejo todo aquello 
que siempre odié.


jueves, 24 de abril de 2014

Respuesta a la carta de un amigo nº1

Y dice que hemos destruido
la belleza de lo puro
y puesto máscaras y tapiado
la carne caliente y el sudor

Pregunto, entonces, si no podría ser
que lo hayamos hecho mas bello
aún, oculto, bajo el miedo
y la estupidez

Lo que bien es cierto,
es que es el mas caro cristal
el que se guarda
bajo llave y metal.

Si bien es aun mas verdad
que la trucha al mono
sufrirá para ganar
una carrera por las ramas
                          de la jungla.

viernes, 28 de marzo de 2014

Disolverse, caer, morir.

En la ventana se oía el repiquetear de las gotas de la lluvia, que se agarraban al cristal sin poder evitar su destino. Disolverse, caer, morir. Hacer del alfeizar su cuneta. Ella no lloraba, pero mas le habría valido hacerlo. En su pecho aún dolía la falta de sol, de calor.   Y eso que había alimentado la chimenea con sus últimos poemas. Todos sus poemas. Ya no había un lugar para ellos. No había un lugar para las palabras, para la magia. Echaba de menos el viento contra su cara, tirando de su pelo. La brisa. Ella seguía viva pero la vida se escapaba, era el final de aquella relación en la que uno no pudo aguantar mas, porque lo había dado todo. Ella lloraba ahora, lo sabía, nunca reparó en que lo bueno y lo malo no eran lo mismo para los dos. Nunca volvería a escuchar el canto del jilguero, ni disfrutaría la sombra de ninguna vieja encina. Era el final, por la muerte de él, y por esta, la muerte de ella. Allí donde habría de haber pisado, con mimo y agradecimiento, había pisoteado. En su pecho el corazón latía, pero la música en su vida había dejado de sonar.

martes, 18 de marzo de 2014

Calle Diván 21a

Así, como quien no quiere la cosa, me adentré en ese callejón. Les decía antes, un resfriado taponaba mi nariz, así que no recuerdo a que olía. Pero sería capaz de jurar que apestaba. ¿Se imaginan? Una calle atestada de recuerdos oscuros: algunos en los balcones, colgando como floreros de las barandillas; otros adelantándome silenciosamente, golpeándome con el hombro; también los había que se asomaban desde las pequeñas ventanas, y yo sabía que estaban ahí, pero no me daban miedo, la abertura era pequeña, no podrían salir. Pero por mis cojones que no me cogerían si lo hacían.
Yo caminaba, sin embargo. Caminaba escondiendo la cabeza hasta la nariz entre las solapas de mi tres cuartos. Aunque no hacía frio. Tenía los pelos de punta. Recuerdo brillantes recuerdos precipitándose al vacío, que paradójicamente acababan en el suelo, junto a mis pies. Algunos bajo ellos. Siempre se van los mejores, pensé. Y entre tanto buscaba una salida, pero no la veía, por los dedos con que escribo que en ese túnel no se atisbaba luz… En cualquier caso, el final ya lo conocen. No les quito mas tiempo.

viernes, 28 de febrero de 2014

La zorra y la comadreja

Suena el piano y huele a mierda.
Así viene a mi mente la vieja historia
de una zorra y una comadreja.

La historia de dos seres atormentados,
de alma enferma una y otra desorientada.
Una de finos huesos y piel ceñida,
otra de cara afable y cuchilla oculta.

Una historia de triste pasión de segundos,
o de horas; mas no de romance ni plenitud.
Ya les decía, triste es la historia,
pues de tristeza se tiñen las almas.

Así ocurre con la primera,
que de intelecto andará sobrada,
mas no de honor ni vergüenza,
y mal se recordará su historia.

Si les interesa la de la segunda,
resulta que esgrime grande la sonrisa
y muy pequeño el corazón,
y con el cuchillo clavado, dará paso a la pasión.

Pero ya les digo, y les decía,
que triste es la historia de aquel día,
pues no se espera nunca uno
que la zorra sea tan zorra,
y la comadreja tan traidora.

miércoles, 29 de enero de 2014

Soy la indiferencia

Soy la indiferencia.
Transeúnte que gira
la cabeza cuando ve
carne helada
sobre cartones.
La boca cerrada,
las moscas de Sartre.

Soy el suspiro.
Las pinzas
en la nariz.

Soy la mirada
que barre el suelo.
La mano que rasca
el picor culpable
sobre la ceja.

Soy el paso acelerado
de la huida camuflada.
La espada
de ornamento.

Soy las manos
en los bolsillos.
El que escribe,
come y calla.

Soy eufemismo,
implacable relativizador mortal.
Nervio suicida
en la sala de torturas.

Soy la indiferencia
y tú, amigo,
quién sabe si no
mi deforme hermano gemelo.

martes, 21 de enero de 2014

El corazón de latón

Yo solo quería
escribir y que
me dejaran en paz.
Solo eso.
Escribir y sentirme
ligero como una pluma,
flotando en el aire.
Tal vez beber
un vaso de whiskey.
Con hielo,
solo es demasiado para mi.
Tal vez
un vaso de whiskey
estaría bien, si.
¿Sabe?
Cuando escribo
me purgo,
limpio mis pensamientos,
y,
por un rato,
cuando releo
lo escrito,
soy feliz.
Por eso me gusta
escribir. Y
es por eso
que me eran tan molestos.
¡Maldita sea,
yo solo quería escribir!
Por eso
me puse tan furioso.
Y por eso
tuve que matarlos.
Lo entiende,

¿verdad? 

domingo, 19 de enero de 2014

100% producto huertano

No cabe duda de que esta “huertica” nuestra es el símbolo de lo que somos, el estandarte de nuestra tierra; de la huerta salimos los murcianos, y de la huerta sale el producto del que más orgulloso estamos: el limón. De hecho, corren ciertas imágenes por las redes, con este fruto como protagonista, sobre el cariño que le tenemos, a modo de una simpática mofa. Nuestra navaja suiza, dicen que es; y no se equivocan. Como les decía, de la huerta es de lo que más orgulloso ha de estar un murciano. Y fruto de la huerta, aparte de los limones, también son los Bolos Huertanos.

Cuentan y suponen, con bastante posible fortuna, que los Bolos Huertanos nacen fruto del ingenio de -disculpen la inevitable redundancia- nuestros huertanos del siglo XV o XVI, que en un principio jugarían con tan solo tres bolos y un espacio sin delimitar, y para lanzar, pues pongamos que piedras. Campo liso y a juga’, dirían ellos. Repito que esto son suposiciones, no se sabe con certeza. Lo que sí se sabe es que hubo que prohibirlo, pues para darle mayor aliciente e incrementar la diversión, en ellos se realizaban pujas y apuestas –¿de quién pensaban que descienden los hombres de ahora?—, y también se generaban reyertas y peleas; motivo por el que fueron perseguidos y prohibidos. Así figura que ocurrió en el documento histórico más antiguo del que se tiene constancia y que se remonta a marzo de 1523:

"Por cuanto de pocos días a esta parte muchos vezinos desta çibdad y otros esclavos y moços juegan a los bolos muchas contias de maravedis y están ocupados en el juego, y sobrello an acaeçido questyones y heridas y cabsa mal exemplo, por ende mandaron que de oy en adelante personas algunas no jueguen a los bolos, so pena de tresientos maravedis, el terçio para las obras públicas, y el terçio para el acusador y el terçio para el juez que lo secutare. Y si fuere esclavo el que jugare, que en lugar de la pena le den çien açotes atado a vn naranjo de la casa de la Corte, y mandáronlo pregonar. Pregónese".
Y como en su momento hiciera Mahoma prohibiendo a sus seguidores aquello que daba problemas –en su caso el cerdo-, los diferentes miembros del Concejo de Murcia decidieron, aquel 21 de marzo, prohibir los Bolos Huertanos. Por supuesto los bolos no desaparecieron, todo siguió, como al fin y al cabo sigue todo lo prohibido, en secreto.

Hoy día, los Bolos Huertanos no se llevan en secreto y, sin embargo, no es realmente conocido por los murcianos, que si bien saben de su existencia, es poca la información que tienen de su funcionamiento. Los bolos de nuestra región se juegan en una superficie de tierra plana, rectangular, y que tiene de largo entre 34 y 38 metros. Casi nada. Los bolos –que no las bolas- son 9, alargados, de unos 70 cm, y se empinan en un extremo del campo en una hilada (fila) oblicua a la derecha o a la izquierda, que deje ver las “caras” de los bolos. Existen también otras posiciones en las que empinar los bolos, como al cuadro o en hilada junto a la pared. La bola que se tira es más o menos del tamaño de un balón de balonmano, de madera, de 1 kilo de peso y con líneas talladas. No quiero aburrirles con muchos datos, en definitiva acaban ustedes de conocer tan solo la base más mínima de los bolos huertanos, pues la cosa es mucho más profunda. Aunque nada que no se pueda aprender en una entretenida tarde de juego, que bien se puede acompañar de unas tapas y una cerveza. Se lo digo con total sinceridad, los Bolos Huertanos son, para los que lo practican, el equivalente a los bolos de los americanos: un juego de amigos, distendido y entretenido, sin grandes dificultades para tirar un bolo; no ya tanto para tirarlos todos.
      
       Pero permítanme que les siga introduciendo en la dinámica del juego. Las partidas en los Bolos Huertanos se llaman cotos, y cada coto se juega al que gane seis manos. En cada mano hay un jugador que se encarga de mudar los bolos, es decir, colocarlos o empinarlos de una de las distintas formas reglamentarias que prefiera, y otro encargado del mande, que consiste en elegir el punto exacto desde el que lanzará la bola y de qué forma, y el resto de jugadores habrán de tirar desde ese punto y de esa forma. En estas manos cada jugador lanza dos bolas, y para cada una se empinan todos los bolos, el jugador que más bolos tire se lleva la mano. El primero que llegue a seis manos se lleva el coto.  La base es sencilla. Las variantes y normas más estrictas se aprenden, como he dicho antes, jugando una tarde.
           
A sumergirme en este deporte me ha ayudado la que probablemente sea la persona más adecuada, el jugador más joven en jugar y en ganar la liga en la historia de los Bolos Huertanos. La persona más adecuada precisamente porque este deporte tiene mayor calado en personas de más edad. Su nombre es José Manuel Sojo Molina y a sus veintiún años ya ha ganado un torneo individual, dos de parejas, cuatro ligas, tres copas presidente y tres de los cuatro partidos de selecciones que ha disputado. Partidos, los de selecciones, que se juegan una vez al año. Lleva en este deporte desde los 8 años, cuando su padre “se lo llevaba” a ver los cotos, y para él, jugar a los bolos es “un hobby, el momento de evadirse y echar unas risas”, aunque su palmarés no refleje esa relajación.

Yo he tenido la fortuna de verlo jugar y les aseguro que no es tan sencillo como parece. Prueben a darle a un tronco, de un grosor menor que el de su brazo, a una distancia de cuarenta metros, con una bola de un kilo que cabe sin problemas en una mano. Y luego, prueben a tirar como lo hace él, como lo hacen ellos. Les aseguro que no es tan fácil.

No es por vanidad que José Manuel hable orgulloso del record de juventud que ostenta, eso puedo asegurárselo. Es por amor. Un amor que desde hace 13 años siente por un juego que amenaza con perderse, diluido por entre las rendijas que la juventud de hoy deja, desinteresada por lo antiguo, más aún por “un deporte de viejos”. Por eso es que José Manuel está orgulloso de ser el más joven, “porque significa que este deporte no se va a perder, aunque no nos den subvenciones, mientras haya jóvenes esto tiene futuro”. Un futuro que a decir verdad, no parece muy incierto cuando ves a personas como Álvaro tirar la bola. Álvaro es camarero de uno de los bares con juego de bolos, concretamente el de Casa Hilario, y entre bandeja y bandeja aprovecha para “echar unas bolas”. “Es así al fin y al cabo como se difunde y mantiene un deporte, con aficionados, no con profesionales”, y es verdad, el futbol no sería nada si no tuviese detrás una ingente cantidad de aficionados, los estadios serían gradas para cincuenta personas no para 50.000.

La liga de Bolos Huertanos se disputó este último año entre 19 equipos, y se la llevó el conjunto Mesón la Torre, ex equipo de José Manuel, mientras que el equipo en el que ha jugado este año, el Casa Hilario A, quedó a mitad de la tabla. Respecto a los cambios de equipo, y en general todo el aspecto extradeportivo de los bolos, cuenta que cada bar hace su equipo, poniéndose en contacto con los diversos jugadores. A los mejores, los bares y restaurantes ofrecen un dinero por la temporada que ha llegado, en algunos casos, a los 2000€; a este dinero se le puede sumar incluso un porcentaje de los premios ganados. Aunque José Manuel asegura que “el pago que más se suele dar es unas cervezas gratis”.

-¿Cuánto ganas tú Josema?- pregunté.
-He llegado a cantidades bastante decentes dentro de este mundo, pero eso no se dice-
-¿Y este año cuanto vas a ganar?-
-Eso depende de si sigo en este equipo o de si me marcho…-
-¿Hay ofertas?-
-Hay ofertas- dijo José Manuel entre risas.

Que haya ofertas hace temblar a sus compañeros del club, asustados aún por la incertidumbre sobre el futuro de su estrella.
           
Los Bolos Huertanos también tienen su lado oscuro. De hecho, el mismo lado oscuro que tenía antaño, cuando se prohibió. Así me lo dice José Manuel cuando le pregunto por lo malo, “es un juego de puteros y borrachos” dice riendo, “siempre lo han dicho, y en parte es verdad, hay muchos que van hasta las trancas y hay muchas peleas, rupturas de matrimonios, se juegan demasiado: el aperitivo, la comida, las copas, la botella, el dinero… no saben parar”.

Sobre el juego con dinero de por medio, son varias las cosas que merece la pena saber. En los Bolos Huertanos, el día de la Romería de la Virgen de la Fuensanta se juega a perra’, “y además es el día en el que más difusión tienen los bolos, es el día en el que los jóvenes más lo ven” dice José Manuel, “gracias a ese día siguen vivos”. Un apunte, el día de la Romería no se juegan cotos, se juegan manos, tantas como dinero haya, y se apuesta en función de cada mano, desde 10€, hasta 300€ la mano. Aunque los que apuestan no suelen ser los jugadores, cada jugador tiene un sponsor, que decide apostar por él, y dependiendo del trato entre uno y otro, el jugador percibe o no un dinero. “Yo he llegado a ganar 3600€ en unas horas” afirma José Manuel mientras asiente con el ceño fruncido, como queriendo aseverar que no se trata de una broma.
           
Los Bolos Huertanos son, en resumen, Murcia. Tienen mucho de nosotros, tanto que uno se pregunta si será bueno. Y a eso puedo decirles que sí, que es bueno, que no hay ningún sitio como Murcia, y que es verdaderamente maravilloso echar un coto en una tarde soleada, mientras se degusta una buena cerveza fresca, unas patatas y unas olivas. Que es una experiencia lanzar la bola, que caiga, que no tumbe ningún bolo, y que al girarte, sonriendo, oigas a alguien blasfemar herido por tu torpeza.