Hace ya seis días que aterricé en esta extraña tierra de extraños habitantes con extraña lengua. Ellos la conocen con el extraño nombre de Wroclaw, por escrito, o "Vrosuav" tal como se les oye decir. Estos seis días de vida en este gélido clima han dado lugar a que por mis fosas nasales circule una masa mayor de mucosidad, a aprender ingles, y a desfigurar completamente mi cara cuando contemplo la ciudad desde cualquier perspectiva.
Ya había estado antes en la gris Krakovia, perfecta representante de una estereotipada gris Polonia; Wroclaw sin embargo no es así. Sus calles, sus edificios, sus centros comerciales y vehículos la hacen lucir como una ciudad embajadora de la rica Europa, el parecido con Londres es, sin duda, asombroso. Quédense con lo que les digo.
El nivel de ingles de la calle no es alto, lo cual no resulta excesivamente problemático, todo es solucionable con gestos. El idioma Erasmus predominante es, por extraño que parezca, el Español. Al menos el 50% de los estudiantes extranjeros es de nacionalidad española aunque, todo quede dicho, para comunicarte con el restante 50% te hará falta el inglés.
Comida, fiesta y la gran mayoría de las cosas que cuestan Zlotys resultan valer la mitad si lo traduces a euros, eso si, la ropa, tecnología, etc. está al mismo precio que en la península. Para que tengan ustedes ejemplo, un menú Big Mac cuesta 14.50 zlotys, aproximadamente 3,50€. Por hoy eso es todo, pronto tendrán mas noticias mias.
Álvaro M. Toro.