En
la ventana se oía el repiquetear de las gotas de la lluvia, que se agarraban al
cristal sin poder evitar su destino. Disolverse, caer, morir. Hacer del
alfeizar su cuneta. Ella no lloraba, pero mas le habría valido hacerlo. En su
pecho aún dolía la falta de sol, de calor.
Y eso que había alimentado la chimenea con sus últimos poemas. Todos sus
poemas. Ya no había un lugar para ellos. No había un lugar para las palabras,
para la magia. Echaba de menos el viento contra su cara, tirando de su pelo. La
brisa. Ella seguía viva pero la vida se escapaba, era el final de aquella
relación en la que uno no pudo aguantar mas, porque lo había dado todo. Ella
lloraba ahora, lo sabía, nunca reparó en que lo bueno y lo malo no eran lo
mismo para los dos. Nunca volvería a escuchar el canto del jilguero, ni disfrutaría la sombra de ninguna vieja encina. Era el final, por la muerte de él, y por esta, la muerte de
ella. Allí donde habría de haber pisado, con mimo y agradecimiento, había pisoteado. En su pecho el corazón latía, pero la música en su vida había dejado de
sonar.
viernes, 28 de marzo de 2014
martes, 18 de marzo de 2014
Calle Diván 21a
Así, como quien no
quiere la cosa, me adentré en ese callejón. Les decía antes, un resfriado
taponaba mi nariz, así que no recuerdo a que olía. Pero sería capaz de jurar
que apestaba. ¿Se imaginan? Una calle atestada de recuerdos oscuros: algunos en
los balcones, colgando como floreros de las barandillas; otros adelantándome
silenciosamente, golpeándome con el hombro; también los había que se asomaban
desde las pequeñas ventanas, y yo sabía que estaban ahí, pero no me daban
miedo, la abertura era pequeña, no podrían salir. Pero por mis cojones que no
me cogerían si lo hacían.
Yo caminaba, sin
embargo. Caminaba escondiendo la cabeza hasta la nariz entre las solapas de mi
tres cuartos. Aunque no hacía frio. Tenía los pelos de punta. Recuerdo
brillantes recuerdos precipitándose al vacío, que paradójicamente acababan en
el suelo, junto a mis pies. Algunos bajo ellos. Siempre se van los mejores,
pensé. Y entre tanto buscaba una salida, pero no la veía, por los dedos con que
escribo que en ese túnel no se atisbaba luz… En cualquier caso, el final ya lo
conocen. No les quito mas tiempo.
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