En Europa somos tan ricos que nos hemos vuelto idiotas. Los problemas que nos hacen infelices son tan pequeños que no sabemos cuales son, y nos hacen sentir aun más infelices. Hoy los menos dados a usar el cerebro ya se preguntan por su sentido existencial y, mientras, no poder comprar los ultimos productos que anuncian nos hace profundamente desdichados. Pareció que la crisis venía hace 5 años a solucionar esto, el lloriqueo infantil que nos caracteriza. Pero la crisis no ha sido suficiente.
Animales sin rumbo y sin recompensas, ya nos lo han dado todo y ahora solo lloramos porque no sabemos a donde vamos. Los gobiernos y los mecanimos que manejan a estos nos aplastan con una suavidad e inteligencia que no podemos ver de donde nos llueven los guantazos. Un dia votamos una cosa y cuarenta años despues estamos jodidos sin estarlo y sin saber a quién mirar como culpable, porque el tiempo es una distancia insalvable y cuesta señalarse a uno mismo. Cuerpos sanos y cerebros destruidos no tenemos solución porque no hay ningún problema. Porque aunque es evidente que lo hay miramos para otro lado.
Por eso Europa necesita una guerra. Porque una guerra sería mejor que esto. Sentados sobre la linea que separa la pasividad de la reacción, justo donde ellos nos quieren. Siempre a punto de gritar pero cerrando la boca al final. Una guerra sería mejor que seguir vagando sin rumbo con la unica certeza de que cualquier cosa que encuentres pertenecerá el azar. Europa necesita una guerra porque nosotros necesitamos disparar, pero aun no sabemos hacia donde.