La siento
incontables veces en cada uno de mis días.
Como una cuba unas, otras a medias. Triste. O Alegre.
La siento mas de lo que jamás hubiera esperado
aquellos días de sol
radiante, cabeza limpia y pies ligeros.
Una inextinguible
sensación de traición hacia mi persona.
Un inexpugnable
castillo hecho de naipes, frágil a la vista
y en mi mente, y en
todos los estándares conocidos.
Una inexorable sensación de derrota
en mi guerra con la
sociedad
al ver en el espejo todo aquello
que siempre odié.
al ver en el espejo todo aquello
que siempre odié.