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viernes, 19 de junio de 2015

Especularidades

Quieren mis musas
que no escriba,
porque callado, dicen,
estoy mas guapo.

Y mis vísceras se retuercen,
incómodas, ahí adentro
porque les jode no salir
y que les dé el viento.

Y hay veces que lo intento,
dejarlas sueltas un rato,
pero me miro en el espejo
y joder, qué guapo.

lunes, 20 de abril de 2015

Europa necesita una guerra

    En Europa somos tan ricos que nos hemos vuelto idiotas. Los problemas que nos hacen infelices son tan pequeños que no sabemos cuales son, y nos hacen sentir aun más infelices. Hoy los menos dados a usar el cerebro ya se preguntan por su sentido existencial y, mientras, no poder comprar los ultimos productos que anuncian nos hace profundamente desdichados. Pareció que la crisis venía hace 5 años a solucionar esto, el lloriqueo infantil que nos caracteriza. Pero la crisis no ha sido suficiente.  

    Animales sin rumbo y sin recompensas, ya nos lo han dado todo y ahora solo lloramos porque no sabemos a donde vamos. Los gobiernos y los mecanimos que manejan a estos nos aplastan con una suavidad e inteligencia que no podemos ver de donde nos llueven los guantazos. Un dia votamos una cosa y cuarenta años despues estamos jodidos sin estarlo y sin saber a quién mirar como culpable, porque el tiempo es una distancia insalvable y cuesta señalarse a uno mismo. Cuerpos sanos y cerebros destruidos no tenemos solución porque no hay ningún problema. Porque aunque es evidente que lo hay miramos para otro lado.

    Por eso Europa necesita una guerra. Porque una guerra sería mejor que esto. Sentados sobre la linea que separa la pasividad de la reacción, justo donde ellos nos quieren. Siempre a punto de gritar pero cerrando la boca al final. Una guerra sería mejor que seguir vagando sin rumbo con la unica certeza de que cualquier cosa que encuentres pertenecerá el azar. Europa necesita una guerra porque nosotros necesitamos disparar, pero aun no sabemos hacia donde.

jueves, 29 de enero de 2015

Iñaki Gabilondo: "Esto no puede acabar bien por las buenas"

Iñaki Gabilondo. 72 años. Periodista y maestro de periodistas. Sobra biografía si uno se ha sentado junto a él y le ha visto el aura. La habitación en la que dos jóvenes periodistas le ofrecen la mano no es suficiente para dar cabida a las tres. De sobriedad y serenidad la suya, de emoción y congoja la nuestra. Iñaki Gabilondo aparca su smartphone sobre la mesa del camerino del Teatro Circo de Murcia y levanta la cabeza sonriendo. Así se encuentra uno con el maestro. Corresponde al saludo con placer sincero. Una chispa brilla en sus ojos, acentuada por la mueca simpática que se dibuja en su cara a modo de sonrisa. Ha visto a los alumnos y como a tales se dirigirá a nosotros a lo largo de nuestra conversación. Un servidor enchufa la grabadora. Ansioso, nervioso, orgulloso y acongojado ante el poder del aura, entrevistador ante el maestro de la entrevista. Y empieza: 

¿Qué le empuja al mundo del periodismo? 

A mí me empuja al mundo del periodismo la radio. Cuando yo era pequeño no había televisión, la cual conocí cuando estaba en la universidad, pues antes no existía. Yo me cr alrededor de la radio, la magia para nosotros, como para los niños de ahora puede ser Internet. Yo soñaba con la radio y vivía cerca de radio San Sebastián, de manera que cuando salía de casa veía la radio, que para mí era el lugar idílico, el sueño de mi vida, era la que abría la ventana de un mundo muy oscuro y malo. Entonces yo quería dedicarme a eso, no porque me atrajera el periodismo, que también, sino porque me atraía la radio. Por eso estudié periodismo. También la vocación periodística, pero sobre todo la fascinación por la radio que ha envuelto mi vida.   

  
¿Cree usted que podríamos recurrir al tópico en el periodismo de “cualquier tiempo pasado fue mejor”? ¿Cómo ve usted el panorama periodístico actual?  

El panorama actual es lamentable, desastroso, y se está manifestando con despidos, salarios de miseria, contratos basura, crisis absolutas en las empresas, etc. Pero no puedo aceptar lo de "cualquier tiempo pasado fue mejor". Cuando Franco se murió yo tenía 33 años y 3 hijos, y hasta bastante tiempo después de que yo terminara periodismo no fue posible hacer información en la radio, de manera que cualquier tiempo pasado no fue mejor. Lo cual no quiere decir que este no sea horrible. Y a efectos de angustia y de sensación de un horizonte negro es posiblemente muy difícil de comparar con ningún otro. Pero lo que es muy difícil de comparar, porque ahora la gente no lo puede imaginar, es cómo podía ser la radio sin la información, porque la única información era la que daba Radio Nacional de España a las 2 y media y a las 10 y todos teníamos que conectar con esa emisora. Y cómo era el mundo así, en el que no podías vivir con quien querías, amar a quien querías, besar a quien querías, ver las películas que querías… eso la gente no se lo puede si quiera imaginar, por tanto, acepto lo de que el momento actual es dramático, pero no lo de que "cualquier tiempo pasado fue mejor" 


¿Iñaki Gabilondo sería el que es si hubiera empezado su carrera en un momento como este? 

Si hubiera empezado en un momento como este lo primero que pasaría es que sería mucho más joven de lo que soy ahora (risas). Como decía antes, el momento en que yo empecé era peor que este, yo terminé la carrera en el año 63 y quería trabajar en la radio, y pensaba que no tardaría la oportunidad de poder hacerlo, y efectivamente, solo fueron 14 años de espera. Lo digo para que cuando la gente observa nuestra vida como una vida en la que todo fue muy suave.  
Ahora todo se ha complicado yo no le quito ningún dramatismo a este momento, pero no mitifiquéis lo pasado, yo me pase muchos años viviendo la amargura de haber elegido un oficio en el que parecía estar condenado a no poder ejercerlo en toda mi vida. Entonces la gente se podía colocar, pero si una persona que estudió química se podía colocar como empleada de banco no parece que sea lo mejor ¿no? Era otra circunstancia… en todo caso, hay un elemento que puede valer, tanto para aquel momento como para este. Mi experiencia entonces me sirve para comunicarla a esta generación: lo que está pasando está pasando, es decir, se está marchando. No os creáis que el tiempo que ahora estáis viviendo ha quedado ya instalado para siempre, las cosas cambiarán, no sabemos en qué sentido porque lo vais a cambiar vosotros, pero cambiarán. La impresión de que todo está cerrado ya se tiene ahora como la tenía yo cuando terminé periodismo, que creí que jamás conseguiría ejercer.  
Hubo un momento en el que nadie quería ser periodista, hubo un momento en que todos querían ser periodistas, ahora nadie quiere ser periodista… no hagáis caso a estas cosas que, inexplicablemente, un adulto como José Ignacio Wert dijo “no os guieis solo por vuestra vocación, mirad también dónde os podéis colocar”, un comentario completamente impropio de un adulto, porque si eres adulto has visto como este oficio no lo querían, de pronto todos lo querían, luego no… los arquitectos hace diez años eran las estrellas de la facultad y ahora están todos en paro. Por tanto, no hagáis caso a los que dicen que hay que elegir por lo que la coyuntura brinda porque la coyuntura no sabéis a qué velocidad cambia y cuando tengáis mi edad os reiréis de los pronósticos que os hicieron porque habrá cambiado, ¡a lo mejor a peor¡ Pero desde luego no se quedará igual. 


Usted es uno de los periodistas que han probado el periodismo 2.0 con los videoblogs que hace en el país, ¿qué le parece esta nueva forma de hacer periodismo a través de Internet? 

Bueno, yo estoy haciendo el periodismo que he hecho siempre pero que se distribuye a través de circuitos nuevos… como si hubiera trabajado con palomas mensajeras, luego en moto y ahora en avión ¿no? Pero yo no he cambiado de forma sustancial, lo que hago que es comentar la actualidad o contarla.  
Respecto a lo que significa la aparición de estos nuevos canales es que de pronto el mundo entero se pone a tu disposición, y estamos viviendo una circunstancia que inaugura un mundo completamente diferente y de pronto todo, desde los tesoros de la biblioteca de Alejandría hasta todo lo que en el mundo hay, está tu disposición. Es una casa que no tiene ventanas ni puerta, los vientos baten de izquierda a derecha y se está produciendo una transformación formidable. Lo que sí me gustaría transmitir a la gente joven es que tenga en cuenta que estamos en el minuto cinco de partido, los jóvenes que casi se han hecho ya adultos y han crecido con todos estos fenómenos alrededor los dan por cerrados, por claros, por definidos, que saben lo que significan… están viendo tan solo los primeros alientos todavía, las transformaciones que se van a producir van a ser de tal calibre que, ni yo que soy viejo, ni vosotros que sois jóvenes, lo vamos a poder imaginar, porque va a una velocidad vertiginosa. 
Por lo tanto, lo único que digo es: se ha estrenado, por primera vez en la historia de la humanidad, un mundo que está todo él abierto, que ha transformado por completo todo –estamos empezando a sentir los primeros temblores de ese terremoto- y que va a ser un cambio a la totalidad. No creo que sea momento de darle mayor importancia, aunque es por supuesto asombroso. Pero no deja de ser un medio nuevo en el que aparecen la verdad y la mentira, lo noble y lo innoble, lo cierto y lo falso, todo junto en un formidable barullo que con el paso del tiempo irá el ser humano tratando de codificar para no quedar ahogado en esa tromba de datos y hechos. Tengo un hijo que la primera vez que fue a un hotel con bufé libre en el desayuno se puso enfermo, porque empezó a comer descontroladamente. Así aprendió que había que elegir. La gran complicación que le aguarda al mundo es ver cómo se enfrenta a esta posibilidad. Yo lo sigo con verdadera devoción y tengo todos los artilugios que puedo porque me parecen divertidísimos pero, como os digo, estamos inaugurando un tiempo todavía.  


El fin de una época ¿no? 

Efectivamente. Todos estamos notando que se acaba una época, aunque cada cual ve en su mundo cómo está acabando una cosa y empezando otra.  

Ya que lo mencionamos, en su libro (El fin de una época) afirma haber entendido que no es posible que se acabe el periodismo de calidad. 

Lo ha descubierto mucha gente que hace unos años, cuando apareció Internet, ya anunciaba el fin del periodismo porque cualquiera podía dar información. Y ahora se han dado cuenta de que, precisamente porque desde cualquier punto pueden llegar millones de señales, todas las cuales aparecen igual de solventes y de insolventes, de ciertas y de falsas, de entendibles y de incomprensibles,  pasado un primer momento de estupor la gente dijo: necesitamos más que nunca el periodismo. Se estructurará de otra manera, se alzarán empresas que no tendrán nada que ver con las que ahora hay, a lo mejor sois vosotros los que os ponéis en el lugar del New York Times, pero el periodismo seguirá siendo necesario porque la gente tendrá que saber en qué personas, grupos o marcas ponen su confianza para que les sea medianamente reconocible la información de ese formidable barullo. En defensa propia, el ser humano reclamará el periodismo.  
Lo que no tendrá nada que ver será el mecanismo estructural por el que se va a organizar, si tu creas una unidad informativa, la gente que te otorgue la confianza porque considera que, entre todo el barullo general, tú eres una pista porque hablas de una cosa segmentada o de una cosa grande, o pequeña, tú serás necesario para la gente que necesite referencia de solvencia.  
El periodismo será imprescindible. Ya veremos si el New York Times, Le Monde, El País, etc., se adaptan a eso o no. Surgirán, como ya están surgiendo, millones de personas que se convertirán en los medios de referencia. Por ejemplo: Carlos Boyero, puede gustarte o no, pero para la gente que le guste, en el barullo general, será una referencia. Si tu tienes un valor de referencia te podrán seguir y ese valor de referencia será una realidad periodística, y esto ocurrirá en todos los ámbitos: local, nacional, mundial o especifico de alguna cuestión en concreto. Tendrás que acotar un territorio, plantar una bandera y ser reconocido como solvente. Y el periodismo siempre será necesario, más ahora. Yo a veces digo, no sé si en el libro también, una cosa muy curiosa: lo primero que escasea en una inundación es el agua potable. Y lo primero que está escaseando en este momento de gran torrente informativo es la información solvente, porque ya no te sabes fiar. Y, al igual que no te atreverías a comerte un producto que no sabes quién te lo da, pues tampoco la gente va a creerse la primera información que se les de; aunque en un primer momento pareció que es lo que la gente iba a hacer, pero en seguida se dio cuenta de que no. No es igual de fiable que yo cuente una información porque me lo ha dicho una fuente fiable que porque me lo ha dicho un tipo que iba tirado por la calle con setenta copas encima. El periodismo está seguro, lo que pasa es que hay que ver cómo se sale de este viaje.  


Pasando de la crisis del periodismo a la crisis actual en todos sus aspectos, ¿qué cualidades no deberían faltar en un político actual?  

Yo no creo que en un político actual deban ser necesarias cualidades diferentes de las que cabe reclamar a un ciudadano actual. Y un ciudadano actual tiene que ser consciente de su responsabilidad. En este momento, en la acción colectiva, nadie es solo un individuo, todos tenemos responsabilidad para con los demás, necesitamos que el cirujano sea serio, que el arquitecto sea serio, que el que te vende las naranjas sea serio, que el taxista sea serio... no necesitamos algo demasiado diferente.  
La sociedad ha decidido exculparse colectivamente, y señalar a mil gilipollas como los culpables universales. Proceden de nuestra sociedad, de ahí han surgido, entonces, generalizando, todas las tropelías y descaros que tenemos en la política las está haciendo el fontanero, el lechero, el periodista, el tendero... Necesitamos, en el caso de la política, hacer un gigantesco esfuerzo por erradicar este tipo de español de todos los estamentos. Van a tener que hacer un viaje que yo por el momento no se lo veo hacer. Se lo digo a muchos amigos que tengo en la política, yo no puedo entender cómo siendo el reproche social tan insistente y clamoroso siguen comportándose como si no hubiera pasado nada.  

Eso es lo que a mí me preocupa más. Viven en unas burbujas tan cerradas que ni siquiera este eco, que lo conocen, les hace cambiar. Lo tendrán que hacer porque si no ocurrirá lo que está percibiéndose ya, que la gente, al ver que la política le da la espalda, le de la espalda a la política.  


¿Cuál fue antes, la crisis del periodismo o la de la democracia? 

La crisis del periodismo y la crisis de la democracia proceden de unos valores destrozados por un pensamiento político. Un pensamiento político que convirtió al hombre en un consumidor y que decidió que, de toda la cantidad de elementos que compone nuestra personalidad, solo esta condición de consumidor nos acreditaba y que, por tanto, solo el dinero iba a ser el principal valor. Se desató el dinero, se dejó circulando de una manera completamente torrencial y se estableció el crédito en el mecanismo para que tú, consumidor, pudieras ejercer como tal.  
Se produce una distorsión sobre la realidad de la vida, los seres humanos somos más que eso. Ese pensamiento lo ponen en circulación en los años 50 unos cuantos profesores que lo desarrollan, y luego Reagan y Thacher, que con la caída del muro de Berlín se creen coronados de victoria y que sus rivales han fracasado, y finalmente la supresión de la ley Glass-Steagall deja a los bancos circulación plena, llegando al auge de este sistema. Se produce así una fractura enorme en la democracia, una avería en el periodismo, una avería en la economía, una avería en el mundo... un conjunto de crisis que se originan por ese pensamiento.  
La única manera de solucionar esto es recuperar el respeto al ser humano como el centro de las cosas y como un complejo producto en el que no solamente hay que mirar su bolsillo o su cuenta corriente sino muchos más elementos. Es esa determinación -que decidió que el dinero era la madre de todas las cosas y que el ser humano era sencillamente un comprador, un cliente, un potencial comparador de muchos productos- la que produce unas extraordinarias averías, porque procede de una distorsión terrible, una brutalidad derivada de los que han saqueado la democracia, la política, el periodismo, todo. Esto no puede acabar bien por las buenas, deseo que acabe y que acabe bien, no va a ser por las buenas, tampoco espero que sea por las muy malas, pero va a tener que ser por la reacción de la gente, porque de otra forma no se puede hacer nada. 
Entrevista por: 
Gonzalo Sevilla Pérez y Álvaro Moreno Toro 
16/10/2013