He salido a broncear mi alma bajo la luz de la luna,
y a quemar mis pulmones con el humo de un cigarro.
He cruzado mi mirada con miles de ojos blancos
que me decían en silencio
que no soy nada,
que soy todo.
He dejado que mi cigarro se consuma hasta quemar mis dedos,
y he mirado esas estrellas diminutas e imponentes en lo alto del cielo,
me han mirado y me han hablado,
dicen que llore
y que ria;
dicen que eso es lo que llamamos vida.