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martes, 24 de junio de 2014

Los intelectuales sí existen

Hoy la gente no parece preguntarse dónde están aquellos intelectuales del pasado, los dignos de aparecer en los filmes de Woody Allen. Probablemente los intelectuales le importan a la gente poco más que nada. Y es que tenía que ser así, de lo contrario no habría forma racional de explicar la extinción de esta especie sino por la falta de una metafórica progenie que se hiciera cargo de agarrar la batuta. Los intelectuales de hoy, dicen, no son ni de lejos tan comprometidos como los de ayer. No hay un Orwell que sacrifique su comodidad por el compromiso con lo que pasa por su cabeza y baje a catar inanición a los barrios más oscuros de Londres o París. Pero es que tampoco hay de esos que, aun tratándose de aventureros aparentemente menos heroicos, también pusieron su vida en riesgo por sus pensamientos, como Aldous Huxley y su viaje por la realidad de las drogas alucinógenas en Las puertas de la percepción.

Por otro lado, es posible que el mundo no esté tan mal, y es por ello que estos cerebros del análisis de la realidad ya no se juegan la vida. Aunque también dentro de ese antes de oro había genios que no se jugaron la vida como Ortega y Gasset, que sin embargo gozó de extraordinario reconocimiento. En el sentido contrario, Ignacio Echevarría escribía en su artículo Críticos y “comprometidos” sobre lo acomodada que resulta la actitud de los que hoy se encuentran cerca de ostentar el título de “intelectuales”. Que sí, que escribieron contra la injusticia, pero que acabaron estrechando la mano de aquellos que criticaron en “premios amañados, participando en comitivas oficiales, acudiendo a cenas con presidentes y ministros”. Lo cierto es que, el simple hecho de que se ponga en entredicho el compromiso de nuestros intelectuales, el simple hecho de no tener muy claro de si aún existen o no, ponen de manifiesto la crisis que atraviesan. Existan aún, o no.

Otra posibilidad es que tal vez no nos encontremos con la extinción del intelectual, sino con su natural mutación histórica. En ese sentido, Álvaro Delgado-Gal escribe un artículo que titula Los intelectuales se pudren. Afirma que es una cuestión de contexto, un contexto en el que la democracia no es “según lo soñaron los viejos revolucionarios, sino en línea mucho más afín a las teorías del mercado: sobresale más el que contenta a más consumidores”, y dónde el intelectual queda relegado a ser figura de reliquiario “trasto y pelma”. Es decir, los intelectuales ya no interesan como antes y de ahí que ya no existan.

Pero, ¿de verdad no existen los intelectuales? El diccionario dice en su segunda acepción: “Que se dedica fundamentalmente a actividades o trabajos en los que predomina el uso de la inteligencia”. En cuyo caso, y tomándolo al pie de la letra, no sería descabellado responder que sí existen.

Por otro lado, Sartre se aventuró a explicar lo que era un intelectual en una entrevista, y dijo así: “En Europa estamos en una sociedad capitalista llena de contradicciones […]. Primero hay que saber dónde se lo recluta [al intelectual]. Se lo recluta en lo que podemos llamar el grupo de técnicos del saber y del saber práctico; entendiéndose por eso los profesores, los investigadores científicos, los ingenieros, los médicos, los escritores. Pero este campo no es suficiente con hacer su trabajo para ser un intelectual. Un intelectual aparece a partir del momento en que el ejercicio de este oficio hace surgir una contradicción entre las leyes de ese trabajo y las leyes de la estructura capitalista.” De esta forma, Sartre relaciona directamente al intelectual con la política, dando por hecho incluso que la estructura capitalista es el problema, que adquiere forma de eternidad en esta definición, es decir, que es el mal contra el que siempre habrá de luchar el intelectual. En este sentido es complejo encontrar una figura tal en el día de hoy, en un mundo diluido y sin rumbo donde ya no hay grandes corrientes de pensamiento y, precisamente ese enemigo del que habla Sartre, el capitalismo, se ha convertido en el amigo de todos, en un sistema que, si bien sí se pide su regulación, se ha convertido en incuestionable.

Otra definición podría ser la del cubano Humberto Piñera Llera, profesor de filosofía: “el intelectual es, pues, un ente extraño al medio, en rudo contraste con éste, quien suele hostilizarle, por lo menos, con su indiferencia e incomprensión”. Una definición que podría casar cómodamente con la de Sartre, si bien no señala a la política como fundamento de la figura del intelectual. El alma atormentada con todo, el defecto que mejora el sistema, el que se encuentra en constante lucha con las injusticias del entorno. Podríamos entonces encontrar a unos cuantos que, subjetivamente, cumplan con la definición.

Mi teoría es una especie de experimento psicológico o mental: cuando usted leyó el título, tal vez sonrió alegremente pensando que por fin se solucionarían sus dudas, o lo leyó extrañado y escéptico sin creer que pudiera ser así. Y esa es la cuestión de fondo, la realidad, que al fin y al cabo, existan o no los intelectuales, nadie sabe dónde están.

sábado, 7 de junio de 2014

De cuando hablé con Jhonny y Sabina

Es curioso como, 
cuando cae la noche, 
viene a tu cabeza 
toda la cofradía 
del santo reproche, 
esa de la que hablaba Sabina. 
Y su canción suena cargante, 
desafiante. Incitando a la blasfemia. 
Desafortunadamente,
 suelo llevarla tocando 
todo el día tras de mi.

Es curioso como, 
teniendo la nariz 
mas grande del planeta, 
no percibes mejor los olores. 
Es curioso y jodido. 
Es tener y ser 
como si no tuvieras nada. 
Es como Johnny, 
cuando cogió su fusil,
 y no había cristo 
que pudiera ayudarle.

Es curioso pero pienso, 
que si hubiera sido marino
del ejercito en una flota,
sería, no me cabe duda,
oficial, oficial de derrota.

El lado bueno de la carretera

En el lado bueno de la carretera había mucha gente, allí la canción sonaba muy alegre, les invitaba a pasar un rato más ameno. Había, sin embargo, mucha más gente en el lado malo de la carretera. Allí la canción les parecía un reclamo, un desafío, y sabían que quietos allí no iban a poder disfrutarla como se debía. Así fue como decidieron que cruzarían, aunque tuvieran que colapsar el lado bueno de la carretera, aunque pasaran los coches a toda velocidad. Ellos también lo querían, y lo iban a tener. Y merecían tenerlo. 

viernes, 6 de junio de 2014

Amor por conveniencia

Mentira que me encarcelas
Que me privas de libertad
Que me agarras con tus cadenas
Que no me dejas volar

Mentira que me sujetas
Que me retienes en la oscuridad
Creo que cuanto mas aprietas
Mas me quiero quedar

martes, 3 de junio de 2014

Entrevista a José A. Martinez Nicolás de Izquierda Unida

José Antonio Martinez Nicolás es uno de esos políticos de pueblo y para el pueblo. Ya llevaba el pelo largo antes de que Pablo Iglesias apareciera en las televisiones y militaba en Izquierda Unida antes de que las europeas renovaran la fuerza de la izquierda. Estudió Historia en la Universidad Pública de Murcia y voló de erasmus a Louvain-la-Neuve en Bélgica, donde además desarrolló nuevas habilidades, como poner copas para pagarse los estudios. En los Garres es, desde hace unos años, el vocal de IU en los plenos de la pedanía, el resto del tiempo ha sido el hijo del barrendero. Un tipo risueño, agradable y alegre, culto y educado, preocupado e implicado en la política. Yo lo conocí con una guitarra al cuello, hoy se lo presento a ustedes en un papel.

Hoy el Rey abdica, ¿Cuál es el camino a seguir?
Existen múltiples caminos que en estos momentos podríamos seguir, pero hay que saber diferenciar hacia donde nos lleva cada uno. Yo apuesto firmemente por devolver el poder al pueblo, que a partir de un proceso constituyente debatido por todos decida qué modelo de Estado es el que quiere. Ya no sólo para decidir entre monarquía y república, sino para transformar desde la base, a partir de la participación radical de la población, el Estado español, para darle la función que realmente debe tener, servir a las necesidades del pueblo desde el pueblo y para el pueblo.

¿Cuál ha sido el resultado de las Europeas?
Las elecciones europeas han supuesto el principio de lo que creo que es un vuelco en la correlación de fuerzas entre los que mantienen el poder y la gente de la calle que está sufriendo y pagando las consecuencias de la crisis. Si bien Izquierda Unida no ha subido tanto como hubiéramos querido, la horquilla que supone la subida de la izquierda política y programática es importante, llegando a un 20% del voto. Además, el hundimiento del bipartidismo, de los partidos que mantienen el régimen, nos ayuda a seguir con  esperanza y a continuar trabajando día a día, planteando la alternativa que la Troika y los medios de comunicación quieren ocultar.

¿Ha ganado la Derecha o la izquierda?
Es cierto, que lo que nos dicen los votos es que la derecha -en la que incluyo al PSOE como partido que mantiene el régimen- ha ganado estas elecciones, pero si sabemos leerlas sin siglas, con los programas electorales por delante, y con un sentido progresivo, es decir, viendo la evolución electoral, vemos que ha habido una fractura total, un hecho histórico, que ha hecho que la esperanza nos sea favorable, y ahí hemos ganado nosotros, ha ganado la izquierda y ha ganado la gente.

¿Quién ha sido el gran triunfador de las elecciones?
El triunfador de estas elecciones, como decía antes, ha sido la gente, ya que ha propiciado esa fractura en la historia y en la correlación de fuerzas, que si sabemos aprovechar con ilusión, trabajo y propuesta cambiará el rumbo de este barco a medio hundir que es España en la actualidad.

¿De dónde viene el problema de tan escasa participación?
Hay quizá dos respuestas a esa pregunta. Por un lado, había una interesada intención por bloquear el cambio en estas elecciones ya que, al ser una única circunscripción, el resultado en votos y en escaños es más proporcional y justo. De hecho, el PSOE se presentó a estas elecciones sin llevar siquiera un programa electoral, sino un folio con 12 puntos en los cuales no se profundizaba, y el PP bloqueaba a su candidato. De hecho, estas elecciones fueron medianamente silenciadas y muy maquillados los resultados de las mismas en las encuestas.

Por otro lado, la desafección a la política es evidente. Esa desafección suele ser generalizada y enfocada hacia todos los políticos, y en realidad está producida por una política que no es capaz o no tiene interés en resolver las necesidades básicas y de ser útil a la gente de la calle. Se bloquean en los medios de comunicación, además, las propuestas alternativas a los dictados de los mercados y la troika, por lo que, al no visualizarse la alternativa se genera la desesperanza y el conformismo.

¿Qué opinión te merece Podemos?
Podemos ha sorprendido haciéndose con un 7’8% de los votos en estas últimas elecciones, teniendo simplemente 4 meses para preparar todo. Han tenido una campaña de difusión muy buena y han sabido llegar a la gente. Ahora, en los próximos 5 años, compartiremos Izquierda Unida y Podemos el mismo grupo parlamentario, el GUE-NGL en el Parlamente Europeo. Lo importante de Podemos es que ha alcanzado un electorado que en gran parte iba a la abstención y, junto a la gran subida de Izquierda Unida, se ve más evidente que una alternativa al sistema bipartidista era posible. Quizá en un futuro cercano, y bajo el “programa, programa, programa”, que decía Anguita, nos encontremos.

¿Se desintegra la izquierda?
Para nada. De hecho, insisto, todo lo contrario. Nuestra naturaleza basada en el debate y la democracia interna genera que la multitud de puntos de vista y de matices teóricos se visualicen en multitud de partidos, pero eso no es algo nuevo. Quizá lo único que se desintegra es el PSOE, un partido que ha decidido mantenerse fiel al régimen, desoyendo a la gente e incluso a sus propias bases. Lo importante ahora es encontrar, en este momento crucial para la historia de España, un entendimiento basado en el programa surgido de las bases para sobrepasar a los partidos del régimen, no sólo en lo electoral para que la gente alcance el gobierno, sino, también, para que la gente alcance el poder, que no es lo mismo.

¿Cómo ves, entonces, al PSOE?
El PSOE es un partido en descomposición. De hecho, con su actitud apostando por mantener el régimen constitucional del ’78, sin modificación alguna y obviando su raíz republicana ha terminado cavando su propia tumba. Sólo hay que ver los últimos resultados electorales para ver que el PSOE está perdido, se ha alejado de la calle y su cúpula sólo sirve a los dictados de los mercados, como el cambio del artículo 135 de la constitución con nocturnidad y alevosía. Aún tiene una base social válida, pero desde mi opinión, el aparato está tan contaminado que poco se puede hacer dentro de esa formación.

¿Qué vaticinan estas europeas para las nacionales?
Como he mencionado, estas elecciones europeas han supuesto una brecha en la historia electoral de nuestro país. El bipartidismo se hunde y surge con fuerza la alternativa desde la izquierda, que encarnan partidos como Izquierda Unida y Podemos. Es cierto que el sistema electoral, dividido en circunscripciones provinciales penaliza severamente a los partidos que menos voto generan, por eso, nuestro objetivo tiene que ser generar un bloque de ilusión y cambio en torno a un programa concreto que una, no solo a la izquierda, sino a toda la base social de nuestro país dispuesta a propiciar esa cambio y un nuevo proceso constituyente. Mi apuesta y mi proyecto es Izquierda Unida, como herramienta para alcanzar ese cambio y en torno a ese cambio seguro que nos encontramos con otros muchos.

¿Fin del bipartidismo?

Aunque está muy tocado, al bipartidismo le queda aún su última fase. Como hemos podido comprobar en otros países de Europa los partidos socialdemócratas han perdido la mayoría de su base social, pues han traicionado sus principios hincando las rodillas ante la troika, apoyando, en donde han perdido el gobierno, al partido del centro derecha, como en Alemania, en Grecia o en Italia para poder formar gobierno. Aquí en España el PSOE va en ese camino. En las próximas elecciones los españoles decidirán entre una alternativa a los dictados de esos mercados que nadie ha elegido o en mantener este sistema bipartidista, con un gobierno de concentración en el que los partidos del régimen intentarán mantener en pie hasta la última este sistema hecho para el beneficio de esos pocos a los que sí representan, la oligarquía financiera.

lunes, 2 de junio de 2014

Y habla España

“Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.


Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón”.
 
                     A. Machado

Hoy toca que la calle grite, y como viene siendo costumbre suena desafinado, disonante. Es lo que pasa cuando en un país hay varios; ancestrales y aparentemente inmortales, pues ya hace tiempo que los identificó Machado. Hoy una España grita “aire fresco” y otra “referéndum”. Unos están contentos, expectantes, viene el monarca más preparado de nuestra historia, la persona que mejor puede desempeñar el papel de jefe de estado; otros han visto el momento que esperaban, el de someter la política al pueblo, el momento de la democracia.
La tregua que firmaron las dos Españas hoy parece romperse. Aquella que había perdido vio en una democracia con rey un paso adelante y la que había ganado una concesión aceptable. El consenso de hoy es otro: todos están hastiados de esta clase política, la diferencia está en las reacciones. Difícilmente habrá un momento más propicio para pedir la república, pero hay quien no la contempla, quien todavía ve fantasmas del desastre en esta palabra. Por otro lado, que Felipe será un monarca preparado es evidente. Pero igual de evidente es que en la democracia se ha de elegir a los líderes políticos de un país.

Es momento de cambios en nuestra política, las elecciones europeas son buena prueba de ello, la primera sorpresa electoral en mas de treinta cómodos años para el bipartidismo. El cambio se va a producir, solo hace falta conocer cuál de las dos Españas muere y cuál se despereza y bosteza.