En el lado bueno de la carretera
había mucha gente, allí la canción sonaba muy alegre, les invitaba a pasar un
rato más ameno. Había, sin embargo, mucha más gente en el lado malo de la
carretera. Allí la canción les parecía un reclamo, un desafío, y sabían que
quietos allí no iban a poder disfrutarla como se debía. Así fue como decidieron
que cruzarían, aunque tuvieran que colapsar el lado bueno de la carretera,
aunque pasaran los coches a toda velocidad. Ellos también lo querían, y lo iban
a tener. Y merecían tenerlo.
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