Transeúnte que gira
la cabeza cuando ve
carne helada
sobre cartones.
La boca cerrada,
las moscas de Sartre.
Soy el suspiro.
Las pinzas
en la nariz.
Soy la mirada
que barre el suelo.
La mano que rasca
el picor culpable
sobre la ceja.
Soy el paso acelerado
de la huida camuflada.
La espada
de ornamento.
Soy las manos
en los bolsillos.
El que escribe,
come y calla.
Soy eufemismo,
implacable
relativizador mortal. Nervio suicida
en la sala de torturas.
Soy la indiferencia
y tú, amigo,
quién sabe si no
mi deforme hermano gemelo.
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