Suena el piano y
huele a mierda.
Así viene a mi mente
la vieja historia
de una zorra y una
comadreja.
La historia de dos
seres atormentados,
de alma enferma una
y otra desorientada.
Una de finos huesos
y piel ceñida,
otra de cara afable
y cuchilla oculta.
Una historia de
triste pasión de segundos,
o de horas; mas no
de romance ni plenitud.
Ya les decía, triste
es la historia,
pues de tristeza se
tiñen las almas.
Así ocurre con la
primera,
que de intelecto
andará sobrada,
mas no de honor ni
vergüenza,
y mal se recordará
su historia.
Si les interesa la
de la segunda,
resulta que esgrime
grande la sonrisa
y muy pequeño el
corazón,
y con el cuchillo
clavado, dará paso a la pasión.
Pero ya les digo, y
les decía,
que triste es la
historia de aquel día,
pues no se espera
nunca uno
que la zorra sea tan
zorra,
y la comadreja tan
traidora.
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